Los hilos de comunicación de hoy en contraste con los retratos paralizados del pasado
Miro la vida y trato de entender.
miércoles, 10 de diciembre de 2014
¿Una sociedad pluralista?
La época de Navidad es una buena excusa para examinar qué tan pluralista puede ser una sociedad como la nuestra. El comercio nos impone una manera de comprar. La presión social es grande para regalar desde ciertos estándares. A veces, no es suficiente intercambiar golosinas o detalles de afecto. La presión hace que la gente gaste para quedar bien con los amigos o los jefes.
Tal vez, el mayor signo de intolerancia lo muestra la religión católica cuando acompaña sus ritos y cantos con parlantes que claramente molestan a personas que no son creyentes o que pertenecen a otras religiones. Si Colombia es un país pluralista, como señala la Constitución, aquí tenemos que caber todos: los blancos, los negros, los gordos y flacos, los indígenas, los católicos, los cristianos, los agnósticos y los ateos. Tenemos que caber con respeto y parte de ese respeto se muestra cuando cada uno ejerce sus derechos con consideración por el otro. La excusa de la Navidad y las novenas no nos autoriza para interrumpir con cantos amplificados por parlantes el descanso o el silencio de nuestros compatriotas que no están de acuerdo o, sencillamente, no les interesa celebrar la Navidad.
sábado, 6 de diciembre de 2014
Una vieja rumba
viernes, 5 de diciembre de 2014
El paso del tiempo
Las prioridades cambian con el paso del tiempo. Llega el momento para todos en el que el cùmulo de experiencias nos remiten irremediablemente al pasado y nos llevan a revivir lo ya vivido. Para eso se ha creado este blog. Para recordar los hilos de la vida y los momentos que vivimos con ellos; para mirar episodios con nuevos ojos; para repensar el pasado con la mirada del presente y, posiblemente, de futuro. Los retratos ya no existen pero los vivimos y se quedaron grabados en nuestras mentes. Inclusive, dicha palabra se usa poco y, seguramente, va a desaparecer. La tecnología ha significado una renovación en muchos aspectos de la vida, que incluyen el lenguaje. Por eso, hay que capturarlos y retenerlos antes de que se diluyan en el tiempo.
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