Miro la vida y trato de entender.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

¿Una sociedad pluralista?

La época de Navidad es una buena excusa para examinar qué tan pluralista puede ser una sociedad como la nuestra. El comercio nos impone una manera de comprar. La presión social es grande para regalar desde ciertos estándares. A veces, no es suficiente intercambiar golosinas o detalles de afecto. La presión hace que la gente gaste para quedar bien con los amigos o los jefes. Tal vez, el mayor signo de intolerancia lo muestra la religión católica cuando acompaña sus ritos y cantos con parlantes que claramente molestan a personas que no son creyentes o que pertenecen a otras religiones. Si Colombia es un país pluralista, como señala la Constitución, aquí tenemos que caber todos: los blancos, los negros, los gordos y flacos, los indígenas, los católicos, los cristianos, los agnósticos y los ateos. Tenemos que caber con respeto y parte de ese respeto se muestra cuando cada uno ejerce sus derechos con consideración por el otro. La excusa de la Navidad y las novenas no nos autoriza para interrumpir con cantos amplificados por parlantes el descanso o el silencio de nuestros compatriotas que no están de acuerdo o, sencillamente, no les interesa celebrar la Navidad.

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